Principales sistemas Slow
Cada método o máquina para hacer café requiere su receta específica para lograr una bebida balanceada. Por eso, a continuación te vamos a contar la historia de cada método, y la manera de prepararlos correctamente.
Cada método o máquina para hacer café requiere su receta específica para lograr una bebida balanceada. Por eso, a continuación te vamos a contar la historia de cada método, y la manera de prepararlos correctamente.
Para su elaboración necesitaremos:
Armar la Aeropress en forma invertida.
Colocar 20g de café con molienda gruesa.
Primero verter
80ml de agua y revolver un poco (turbulencia).
Dejar infusionar por 30 segundos.
Añadir los
100ml restantes del agua y dejar dos minutos y medio.
Una vez pasados los 3 minutos totales hay que
colocar la tapa de la Aeropress con su correspondiente filtro.
Cerrar la Aeropress y dar vuelta
para volcar la bebida sobre la taza.
Se recomienda siempre purgar el filtro de papel con un poco de
agua caliente para eliminar impurezas.
Para su elaboración necesitaremos:
Hario fue fundada en Tokio en 1921 y, en principio, producía productos de vidrio para laboratorios
químicos. Ha recibido cientos de premios de diseño. Pero su invento más famoso fue el V60, lanzado hace
quince años. El nombre proviene de vector 60, el ángulo de 60 grados de su cono.
Al igual que otros
dispositivos de goteo o filtrado, se pone un filtro de papel sobre el cono que se coloca sobre una taza
o jarra. El ángulo del cono es de 60º, por eso su nombre, lo que posibilita que el agua fluya hacia el
centro de la molienda y prolongue el tiempo de contacto. Cuenta con un agujero grande que reduce el
estancamiento del café, mientras que otros tienen varios pequeños. Sus estrías en espiral permiten la
salida de aire, lo que mejora la expansión de la molienda de café. Este método se fabrica en cerámica,
vidrio, plástico y en metal. La última edición es un modelo de cobre.
Antes de poner el café en el filtro, hay que mojar con agua caliente todo el filtro para extraer el olor
y el sabor a celulosa. Descartar el agua.
Luego colocar el café molido.
Calentar el agua a 85
- 90 grados y hacer un blooming. Es decir, mojar los granos de café previamente a la extracción con 90
ml de agua. El blooming se realiza para que se abran los granos.
Pasados los 30 segundos de remojo,
se vierte el agua restante y se deja que la extracción siga fluyendo hasta que termine de caer todo el
café.
Para su elaboración necesitaremos:
La diseñó el químico alemán Peter Schlumbohm, que desarrolló más de 300 patentes, desde cocteleras hasta
automóviles, con la idea de hacer que los objetos cotidianos fueran más funcionales, atractivos y
agradables de usar. Aunque parezca concebida en la era barista, la Chemex se fabrica desde 1941. Integra
colecciones de importantes museos, como el MOMA de Nueva York.
Schlumbohm creó esta jarra de vidrio
de borosilicato soplado a mano inspirada en la Bauhaus, adornada con un collar de madera y un cordón de
cuero. El científico estudió la química detrás de la extracción de sabor y cafeína de los granos de
café.
Funciona por goteo. El agua pasa a través del café y de un filtro de papel. El papel de
Chemex es más grueso que otros, por lo que retiene más cantidad de aceites y componentes, con lo que
obtiene una bebida limpia, brillosa y de cuerpo medio bajo.
Colocar el filtro sobre el método, es importante que siempre el lado del filtro que tiene más pliegues (3
caras de filtro) quede sobre el lado del pico vertedor.
Luego hay que purgar el filtro, es decir,
pasarle agua caliente para limpiarlo y de paso precalentar el método.
Tirar el agua con el que se
hizo la limpieza
Colocar los 25 g de café con molienda media sobre el filtro humedecido.
Hacer
una preinfusión con el agua a 93 grados, es decir, verter solo 75ml de agua y dejar reposar 45 segundos.
En la preinfusión empieza a salir el gas del café molido
Cuando se termina de filtrar la
preinfusión y deja de salir el gas (que vemos como burbujas) hay que verter los 325 ml del agua
restante.
Al seguir estos pasos, la extracción debería terminar en tres minutos y medio hasta
cuatro máximo.
Una vez finalizado el goteo y el tiempo, retiramos el filtro, y disfrutamos de
nuestra bebida.
Para su elaboración necesitaremos:
Este método combina una preparación de inmersión completa (como la prensa francesa) con un filtro (como
Melitta), dando como como resultado una taza limpia y de buen cuerpo. Las primeras cafeteras de vidrio
al vacío se usaron en Alemania en 1830. Su popularidad se extendió a otras partes de Europa. Cuando se
modernizó su estética, el método pasó de ser usado únicamente en la cocina para lucirse como objeto de
diseño en el comedor. Luego, las roturas frecuentes del vidrio las volvió poco populares.
En las
últimas décadas, la cafetera de vacío o syphon experimentó mejoras y un renacimiento impulsado por los
amantes del café y quienes se sienten atraídos por su atractivo diseño art déco. En la actualidad son
los asiáticos los que producen el método y por eso se lo conoce como sifón japonés.
Consiste en dos
recipientes de vidrio, y a medida que se calienta el agua en el recipiente inferior se escapan gases que
crean un vacío y mueven el café hacía el recipiente superior. Cuando se apaga la llama, se enfría el
aire del recipiente inferior ocasionando otro vacío y produce el paso del café hacia la jarra de abajo,
con la que se sirve directamente el café.
El sifón es un método que combina tanto la presión por vacío como un método tradicional de goteo o
filtrado por gravedad. Se usa una molienda similar a la prensa francesa, la más gruesa de todas.
Al
ser un método donde el agua entra en hervor debe ser el grano lo más grueso posible.
Una vez que en
el syphon se produce el filtrado, hay que dejar decantar el grano aproximadamente entre 4 y 5 minutos.
Una vez finalizado el goteo, se recomienda esperar a que baje la temperatura para disfrutar un
exquisito café.
También conocida como cafetera de émbolo, la primera patente que se conoce es la de los franceses Mayer y
Delforge (1852). En 1929, la mejoran los italianos Attilio Calimani y Giulio Moneta. La que conocemos
hoy la inventó, en 1958, el suizo Faliero Bondanini, la nombró Chambord y se hizo popular en Francia
bajo la marca La Cafetière. Luego, la dinamarquesa Bodum compró los derechos de distribución y la llevó
por el mundo.
El dispositivo consta de cuatro elementos: un vaso cilíndrico, una tapa, un filtro de
acero inoxidable y una tapa de plástico o metal. Este método es de inmersión y cuenta con un filtro de
malla metálica. Como la mayoría de los aceites quedan en la extracción se obtienen cafés con mucho
cuerpo.
“Si es difícil bajar el filtro, la molienda es demasiado fina; si el filtro se hunde y no hay mucha resistencia, entonces es demasiado gruesa”
Colocar el café en la prensa y agregar 60ml de agua
Revolver con una cuchara, y hacer una
preinfusión por aproximadamente 30 segundos.
Una vez finalizada la preinfusión, completar con el
agua y volver a revolver.
Colocar el émbolo y bajarlo hasta antes de donde está el café servido.
Dejar infusionar durante 3 minutos y bajar el émbolo lentamente por completo. Así obtenemos nuestra
bebida en prensa francesa.
Alguna vez lo hemos usado todos y suele guardarse en el cajón de los cucharones. Es un método muy
defendido tanto por la larga vida útil del filtro de tela como por su biodegradabilidad (a diferencia de
los filtros de papel).
Su requerimiento de energía es mínimo y este método de goteo o colado ofrece
la posibilidad de preparar un café de calidad. Antes de comenzar hay que enjuagar el filtro con agua,
sobre todo si es nuevo. Esto se hace dejándola fluir por ambos lados del filtro. Luego de su uso, debe
ser lavado muy bien y sólo con agua.
Colocar el café molido sobre la media.
En una primera etapa hay que verter 50 ml de agua para hacer
el bloom o preinfusión y esperar 30 segundos.
Luego completar con el agua restante (300 ml de agua)
en un solo vertido constante y manteniendo el nivel.
El tiempo final para obtener la bebida es de
tres minutos y medio.
“Es recomendable conservar los filtros usados en remojo y agua limpia hasta que se necesiten de nuevo, o en la heladera en una bolsa”
La cafetera de filtro, también llamada de goteo o percolador, es una cafetera eléctrica concebida para
uso hogareño creada una década después que la cafetera espresso.
Consiste en un depósito de agua
que se calienta y pasa a través del café molido depositado sobre un filtro de papel o de malla de metal.
Cae gota a gota, por gravedad, hasta una jarra. En las más clásicas el recipiente es de vidrio y
las más modernas cuentan con una jarra térmica que lo mantiene caliente.
La idea es lograr que el
café molido en el filtro forme una cama homogénea con una profundidad de 3 a 5 cm para obtener una
extracción eficiente. La medida de la taza propuesta por las cafeteras eléctricas es de 148 ml. Para una
taza se usa una cucharada al ras, que son 5 gr. Para 6 tazas, la relación es de 4,5 cucharadas al ras;
para 4 tazas vas a necesitar 3 cucharadas o 15 gramos.
“La cantidad de café filtrado siempre va a ser menor a la cantidad de agua vertida en el depósito para agua. Esto se debe a la absorción de agua que hacen los granos de café.”
Abrir la gaveta de porta filtro de la cafetera eléctrica y colocar el filtro que viene con la cafetera.
Añadir la cantidad de café recomendada y sacudir suavemente para nivelar el café.
Colocar la
gaveta en su lugar.
Llenar el depósito de agua con los 500 ml de agua filtrada.
Colocar la
jarra térmica en su lugar de la cafetera, si no no se va a colar el café.
Una vez realizados estos
pasos, presionar el botón COLAR AHORA, que se encenderá y destellará para indicar que la cafetera está
encendida y colando.
En unos minutos podrás disfrutar de la bebida y también programarla para que
la tenga lista en un horario determinado.
En 1908, la alemana Melitta Bentz tuvo una gran idea. Ella disfrutaba el café pero estaba cansada de
tener que limpiar la olla y sacar todos los residuos que quedaban pegados en los costados.
Hasta
ese momento, sólo se hacía café en la olla, con el método oriental, o el sifón de vidrio. Así que cada
mañana pensaba en un método de filtrado. Hizo varios intentos que fracasaron hasta que un día arrancó un
pedazo de papel secante del cuaderno que su hijo usaba para la escuela y lo metió en una vieja olla en
la que había perforado algunos agujeros. Añadió el café molido y le agrego agua caliente encima.
La
bebida goteó a través del papel y cayó directamente en la taza. Tiró el filtro usado de papel a la
basura y listo. Así nacieron los portafiltros Melitta, que se pueden usar con numerosas opciones de
filtros de papel como los locales Domestic.
El filtro de papel tiene dos pliegues, un pliegue horizontal y uno vertical. Doblar y colocar en el cono
plástico.
Remojar el filtro de papel para eliminar sabores y residuos.
Colocar los 15 g de
café.
Verter 30 ml de agua caliente de manera lenta.
Revolver y esperar 15 segundos.
Lo
que sucede aquí es lo que se denomina Bloom, donde hay una desgasificación del café, una liberación del
dióxido de carbono.
Por último hay que verter el agua caliente restante, es decir 195 ml de agua,
de forma lenta, en círculos o como espirales.
Evitar pegarle a la pared del cono.
Listo el
café.
La monodosis de café comenzó con los saquitos individuales, buscando un consumo personal para quienes en
el hogar no querían tener una jarra llena de café.
Básicamente es una porción de café molido
envuelto en una cápsula de metal o plástico, o en una bolsa de filtro. El desarrollo de la cápsula logró
el ingreso del café espresso, no sólo en casa sino también en el ámbito laboral.
Al igual que la
máquina de espresso, el café molido está compactado en la cápsula, a través de la cual la cafetera
inyecta agua a gran presión, lo que provoca que la bebida se vierta inmediatamente en nuestra taza. El
proceso es muy rápido y apenas dura unos segundos.
Su nacimiento comercial se produjo a mediados de
los ochenta con el desarrollo de una cafetera con cápsulas de Nestlé, en Suiza, Italia y Japón. Pero el
despegue de Nespresso, primera empresa en ofrecerlas, se dio recién en el 2000 junto con la apertura de
sus tiendas y el posicionamiento de la cápsula como una nueva experiencia en el consumo de café.
El
resurgimiento del café espresso, que venía ganando espacio desde los 90, también generó el ingreso de
otras marcas de máquinas con cápsulas y la aparición de monodosis alternativas a Nespresso, como Dolce
Gusto, Lavazza e Illy para competir en el mercado.
Hoy existen hasta cápsulas recargables
alternativas. Es importante que el depósito de agua siempre tenga líquido. El mantenimiento básico de
estas máquinas se reduce a la descalcificación periódica y a una limpieza del depósito y de la boquilla
que sirve el café. Suelen ser más limpias y sencillas de mantener que otras.